Thursday, November 23, 2017

No se pudo o : cómo matar un burro a pellizcos?

     Intento pensar todo lo que ha cambiado mi vida en los últimos 3 meses pero me da vértigo. !Mis compatriotas y yo hemos sufrido tanto! . Hemos reído un 3 % y llorado un 4000% . Empiezo a recordar el 16 de Julio del 2017 como un día de celebración nacional donde todo un pueblo esperanzado realizó un acto de rebeldía valiente. Unas elecciones que unían a todo un país con ganas de alzar la voz que nos quitaron, ya sea con muertes, con censura o con populismo.




     Ese día pensaba que era el punto de partida de la Sexta República (Que ingenuo); pensaba que era el día en el que las ganas de construir un país le habían ganado la batalla a la corrupción y a los sobornos, en fin: que el bien había triunfado por encima del mal. Pero me equivoqué, nos equivocamos.

      Fuimos víctimas de una traición perfectamente elaborada y ejecutada. Fuimos víctimas de aquello que llaman política. Los políticos nos usaron y nosotros nos dejamos usar porque ésta vez vimos un remanente de luz al final de un oscuro túnel que de un momento a otro dinamitaron dejándonos a nosotros atrapados con toneladas de escombros de desesperanza y llanto. 

    Los que en ese momento vimos las cosas claras decidimos dejar nuestra tierra, nuestras costumbres, nuestros sueños, nuestras familias y nuestras raíces. Los que no se dieron cuenta del cruel acto decidieron seguir luchando de la única forma en el que los nobles venezolanos saben luchar: De manera democrática. Es allí donde deciden seguir el "juego democrático", sabiéndose que la dictadura se había terminado de concretar con 8 millones de almas fantasmas que en ese momento se transformaron en "votos" y terminaron conformando un cuerpo ilegítimo llamado Asamblea Nacional Constituyente.

      !En ese momento los nobles venezolanos se vieron enganchados en la trampa! Las máscaras cayeron una a una y los políticos volvieron a ganar. Ambos bandos. El pueblo venezolano sólo ganó un plato de la realidad que no querían creer. Sin embargo, muchos siguieron luchando de forma democrática ante una dictadura, siguieron tomando acetaminofén para un cáncer terminal y en las elecciones de Gobernadores terminó de fallecer el paciente.

        Los que me dijeron "abstencionista" aún con la prueba irrefutable de lo que había pasado me decían la famosa frase contemporánea: ?Y tú qué propones?

      Desde que leí la historia de cómo Bolívar y sus guerreros ganaron nuestra libertad me quedó claro que en este momento de nuestra historia habíamos perdido ese trofeo histórico que una y otra vez nos habían arrebatado hasta 1958. Y es que creo que 40 años de democracia (imperfecta o como la quieras llamar pero al fin democracia) nos adormeció y nos hizo olvidar que la libertad cuando se pierda se debe ganar de cualquier manera. Primero se utilizan los canales regulares, pero cuando ya no es posible entonces se debe seguir luchando de cualquier otra manera hasta vencer. 

      Estuve dispuesto hasta ir a Caracas si se formaba un movimiento serio para ganar la libertad costara lo que costara. Pero no sucedió así. Los venezolanos se quedaron estancados preguntándose qué más podían hacer para ganar la libertad pero sin que hubiese un solo muerto, básicamente decidiendo cómo matar un burro a pellizcos y fue entonces cuando decidí partir. 

       Me dirán que estoy loco, pero a menos que haya una ayuda internacional (cosa que veo muy lejos de la realidad) para sacar a los locos de Miraflores, las únicas personas que podemos sacar a este gobierno somos nosotros mismos. Y eso se logra yendo 2 millones de personas hasta Miraflores a reclamar lo que es nuestro. Sé que habrán miles de muertos, pero el año pasado murieron 30 mil personas y no precisamente luchando para salir de esto. Así que ya a este punto del partido es más lo que hay que ganar que lo que ya hemos perdido.

      Yo ya me fuí porque no me daba la gana de vivir en dictadura y me deben respetar eso. Si ustedes compatriotas deciden resolver ese problema en el que viven y lo logran yo volveré. Muchos dirán: Que fresco eres! Vuelves después de que la gente murió en las calles para derrotar esto. Yo haré caso omiso a comentarios tan poco fundamentados, porque quizás yo he sufrido más afuera y he muerto un poco todos los días por extrañar las empanadas con guasacaca o las conversaciones que tenía con mi gente jugando dominó y bebiéndome una polar bien fría.

      Nadie sabe lo que pesa la carga hasta que no la lleva. En ese momento cuando yo vuelva aportaré todo lo que haya aprendido de las culturas que me hayan moldeado hasta ese momento y juro que haré de Venezuela un lugar mejor. Por el momento, viviré, aprenderé y seré feliz. Pero sé que la vida da revanchas y mañana será otro capítulo para Venezuela.